Cuando el bacalao queda jugoso y la superficie se dora sin quemarse, el resultado tiene algo de plato de celebración aunque se prepare en poco tiempo. En esta guía explico cómo hacer bacalao gratinado con alioli, qué tipo de pescado conviene elegir, cómo preparar una salsa estable y con qué guarniciones y vinos equilibrar su sabor.
Una receta sencilla con tres claves para que salga perfecta
- Bacalao desalado en lomos gruesos para conservar mejor la jugosidad.
- Horno a 200 ºC durante unos 10-15 minutos, según el tamaño de las piezas.
- Alioli al final y gratinado breve de 2-4 minutos para lograr una costra dorada.
- Alioli suave y equilibrado, porque un exceso de ajo puede ocultar el sabor del pescado.
- Vinos frescos como Albariño, Verdejo o un cava brut para limpiar el paladar.

Qué hace especial a este plato de pescado
La gracia está en el contraste entre el bacalao blanco y jugoso y la capa cremosa de alioli que se transforma en una costra ligera bajo el grill. El ajo aporta intensidad, mientras que el aceite de oliva redondea el conjunto sin necesidad de añadir una salsa pesada.
Yo prefiero que el pescado tenga todo el protagonismo. Por eso no cubro el lomo con una cantidad exagerada de alioli: una capa de 3 o 4 milímetros basta para dorarlo y permite que se siga apreciando el sabor marino del bacalao.
El bacalao desalado es la opción más práctica
Los lomos desalados y listos para cocinar ahorran tiempo y ofrecen un resultado bastante regular. Si compras bacalao en salazón, los trozos gruesos suelen necesitar 24-36 horas en la nevera, cubiertos con agua y con cambios cada 8 horas aproximadamente.
El bacalao fresco también funciona, pero su textura es algo menos firme y su sabor resulta más delicado. En cambio, el desalado conserva la gelatina natural del pescado, algo que ayuda a que el lomo quede tierno y jugoso después del horneado.
Ingredientes y proporciones para cuatro personas
| Ingrediente | Cantidad | Consejo |
|---|---|---|
| Lomos de bacalao desalado | 4 de 160-180 g | Mejor gruesos y de tamaño parecido |
| Aceite de oliva virgen extra | 2 cucharadas | Para la bandeja y el pescado |
| Huevo | 1 | A temperatura ambiente |
| Ajo | 1 diente | Usa 2 si te gusta un sabor más intenso |
| Aceite suave | 180 ml | Girasol o un oliva de sabor moderado |
| Zumo de limón | 1 cucharadita | Aporta frescor y equilibra la grasa |
| Sal y pimienta | Al gusto | Comprueba antes la sal del bacalao |
Esta versión lleva huevo porque emulsiona con facilidad y resiste bien el gratinado. El alioli tradicional se prepara solo con ajo y aceite, pero requiere más paciencia y una emulsión manual más cuidadosa. Para una comida entre semana, la versión con huevo es la que recomiendo.
Seca bien los lomos con papel de cocina antes de empezar. Ese gesto, aparentemente menor, evita que el pescado suelte demasiada agua en la bandeja y ayuda a que el alioli se adhiera mejor.
Cómo hornear el bacalao sin resecarlo
- Precalienta el horno a 200 ºC, con calor arriba y abajo. Si usas ventilador, baja a 190 ºC.
- Coloca los lomos en una fuente ligeramente engrasada, con la piel hacia abajo si la conservan.
- Pincela el pescado con un poco de aceite y hornea durante 10-15 minutos. Los lomos muy gruesos pueden necesitar algunos minutos más.
- Retira la fuente cuando el centro empiece a volverse opaco y las lascas se separen con facilidad.
- Cubre cada pieza con una capa fina de alioli y coloca la bandeja bajo el grill durante 2-4 minutos.
- Sírvelo después de reposar un minuto, sin dejarlo enfriar demasiado.
El tiempo exacto depende del grosor, no solo del peso. Un lomo de 3 centímetros necesita más atención que dos piezas finas con el mismo peso total. Si tienes termómetro de cocina, una temperatura interna cercana a 63 ºC indica que el pescado está completamente cocinado.
El error más habitual consiste en gratinar desde el principio. El alioli se dora rápido, pero el bacalao necesita más tiempo para hacerse; si ambas fases se hacen juntas, la superficie puede quemarse mientras el centro sigue crudo. En mi opinión, hornear primero y gratinar después marca la diferencia.
Cómo preparar un alioli estable y equilibrado
Introduce en un vaso alto el huevo, el ajo, el limón, una pizca de sal y el aceite. Apoya la batidora en el fondo y tritura sin moverla durante unos 10-15 segundos. Cuando la base empiece a espesar, sube lentamente la batidora hasta integrar todo.
Para gratinar, la salsa debe quedar algo más espesa que una mayonesa corriente. Si resulta demasiado líquida, añade un poco más de aceite mientras bates. Si se corta, prueba a emulsionar otro huevo en un vaso limpio e incorpora la mezcla cortada poco a poco.
Variaciones que sí aportan algo
- Alioli de ajo negro para un sabor más dulce, suave y profundo.
- Alioli de limón con un poco más de zumo y ralladura fina, ideal para un plato ligero.
- Alioli de miel en una cantidad mínima, aproximadamente media cucharadita, para un contraste festivo.
- Alioli con perejil si buscas un acabado más fresco y visual.
No añadiría queso rallado salvo que busques una receta deliberadamente más contundente. El alioli ya aporta grasa y sabor; el queso puede convertir un plato elegante en una preparación demasiado pesada.
Guarniciones y vinos que equilibran el conjunto
Las patatas panadera son la opción más tradicional. Puedes cortarlas finas, hornearlas con cebolla y aceite durante unos 25-30 minutos antes de colocar encima el bacalao. Así absorben parte de sus jugos y convierten la receta en un plato completo.
Para una presentación más ligera, elegiría escalivada, judías verdes salteadas o una ensalada de hojas amargas. Evitaría acompañamientos con nata o bechamel, porque compiten con la textura cremosa del alioli.
| Vino | Por qué funciona |
|---|---|
| Albariño | Su acidez refresca el paladar y acompaña bien el ajo. |
| Verdejo | Aporta notas herbales y una sensación limpia. |
| Cava brut | Las burbujas aligeran la untuosidad de la salsa. |
| Godello | Ofrece más cuerpo sin tapar la delicadeza del pescado. |
Serviría el vino bien frío, pero no helado, alrededor de 8-10 ºC. Si el alioli lleva ajo negro o un toque de miel, un blanco con algo más de volumen, como un Godello, suele resultar más armonioso que un vino excesivamente ligero.
El detalle final que convierte una receta correcta en memorable
Deja reposar el pescado solo un minuto y sírvelo enseguida, cuando la costra aún conserva su contraste. Termina con unas gotas de limón o un poco de perejil, pero sin recargar el plato. Con un buen lomo desalado, un alioli moderado y un gratinado vigilado de cerca, tendrás una preparación tradicional, sabrosa y mucho más sencilla de lo que parece.
