Pimientos del piquillo rellenos de bacalao, jugosos y cremosos

Esther Bautista 20 de junio de 2026
Pimientos del piquillo rellenos de bacalao, cubiertos en una cremosa salsa naranja, adornados con perejil fresco.

Índice

Cuando el bacalao queda jugoso y el pimiento aporta ese punto dulce y ligeramente ahumado, el resultado es uno de los grandes entrantes de la cocina española. En esta guía explico cómo preparar pimientos del piquillo rellenos de bacalao, qué textura debe tener el relleno, qué salsa combina mejor, cómo adelantarse al servicio y qué vino elegir.

Una receta cremosa, equilibrada y fácil de preparar con antelación

  • Relleno para 12 pimientos con bacalao, cebolla y bechamel.
  • El bacalao debe quedar bien desalado y escurrido para no aguar la mezcla.
  • La salsa de piquillos aporta dulzor, color y acidez sin ocultar el pescado.
  • El plato necesita un calentado suave de 10 a 15 minutos, no una cocción larga.
  • Combina especialmente bien con un blanco con buena acidez, como un Albariño o un Txakoli.

Pimientos del piquillo rellenos de bacalao, rebozados y servidos en una cremosa salsa de pimientos. Decorados con tomillo fresco.

Qué hace especial a esta receta de la cocina española

El piquillo tiene una carne fina, dulce y delicada. Por eso funciona tan bien con el bacalao, un pescado de sabor limpio pero con suficiente personalidad para no desaparecer dentro del relleno. La combinación es habitual en recetarios del norte de España, especialmente en Navarra, La Rioja y el País Vasco.

Para mí, el secreto está en respetar el equilibrio. El relleno debe ser cremoso, pero no líquido; el pimiento debe conservar su forma y la salsa tiene que acompañar, no convertir el plato en una crema pesada. Cuando se abusa de la nata o de la harina, se pierde precisamente la elegancia de la receta.

Se sirven como entrante, aunque una ración de 3 o 4 unidades por persona puede convertirse en un plato principal ligero si se acompaña con una ensalada verde, arroz blanco o unas patatas panadera.

Ingredientes y proporciones para que el relleno salga bien

Con estas cantidades preparo aproximadamente 12 pimientos, suficientes para 4 personas como entrante:

  • 12 pimientos del piquillo en conserva, enteros.
  • 400 g de bacalao desalado y desmigado.
  • 1 cebolla mediana.
  • 1 diente de ajo.
  • 40 g de harina de trigo.
  • 400 ml de leche entera.
  • 30 ml de aceite de oliva virgen extra.
  • Una pizca de nuez moscada y pimienta blanca.
  • Sal, solo si hace falta después de probar.

Si utilizo bacalao salado, lo desalo en agua fría durante 24 a 36 horas, guardado en el frigorífico y cambiando el agua cada 8 horas aproximadamente. El tiempo exacto depende del grosor de la pieza. El bacalao ya desalado resulta más cómodo, pero aun así conviene probar un pequeño trozo antes de cocinarlo.

El bacalao fresco también sirve, aunque el sabor será menos intenso. En ese caso, lo cocino al vapor o en agua a fuego muy suave durante unos minutos, lo dejo templar y retiro piel y espinas. No recomiendo hervirlo con demasiada fuerza porque puede quedar seco y fibroso.

Tipo de bacalao Ventaja principal Precaución
Desalado tradicional Sabor profundo y textura firme Controlar bien el remojo
Desalado listo para usar Ahorra tiempo y facilita la receta Comprobar el punto de sal
Bacalao fresco Sabor suave y preparación rápida Aporta menos intensidad

Cómo preparar el relleno y montar los pimientos

1. Cocinar el bacalao sin resecarlo

Si el bacalao está desalado, lo seco con papel de cocina y lo desmigo con los dedos. Después lo paso por una sartén con unas gotas de aceite durante 2 o 3 minutos, solo hasta que cambie de color y suelte parte de su humedad.

Este paso parece pequeño, pero evita que la bechamel quede aguada. Si el pescado libera mucho líquido, lo retiro de la sartén y lo dejo escurrir antes de incorporarlo a la masa.

2. Preparar una bechamel espesa

Pocho la cebolla y el ajo muy picados en el aceite, a fuego bajo, durante 8 o 10 minutos. No busco que se doren, sino que se ablanden y aporten dulzor. Añado la harina y la cocino un minuto, removiendo, para eliminar su sabor crudo.

Incorporo la leche poco a poco, sin dejar de batir con unas varillas. La mezcla debe espesar hasta adquirir una consistencia parecida a la de una masa suave de croquetas. Entonces añado el bacalao, la nuez moscada y la pimienta.

Pruebo antes de poner sal. El pescado y los pimientos ya pueden aportar bastante sazón, así que rectificar al final es mucho más seguro que salar desde el principio.

3. Enfriar antes de rellenar

Extiendo el relleno en una fuente y lo cubro con film en contacto. Lo dejo templar al menos 30 minutos. Una masa demasiado caliente se vuelve difícil de manejar y puede romper los pimientos.

Para rellenarlos uso una cucharilla pequeña o una manga pastelera de boquilla ancha. No los lleno hasta el borde; dejo aproximadamente 1 cm libre para que el relleno no se salga durante el calentado.

La salsa de piquillos que mejor acompaña al bacalao

La salsa más coherente con este plato se prepara aprovechando algunos pimientos, porque así se refuerza el sabor sin introducir demasiados ingredientes. Para 4 personas utilizo 4 pimientos del piquillo, media cebolla, 100 ml de caldo de pescado y 100 ml de nata para cocinar.

Pocho la cebolla, añado los pimientos troceados y vierto el caldo. Dejo reducir durante 8 minutos, incorporo la nata y trituro hasta obtener una crema fina. Si quiero una textura especialmente sedosa, la paso por un colador.

La nata redondea la salsa, pero no es imprescindible. Una versión más ligera lleva caldo, un poco de aceite de oliva y unas gotas de vinagre de Jerez al final. También se puede añadir una cucharada de tomate triturado, aunque yo lo uso con moderación porque su acidez puede tapar la dulzura del piquillo.

  • Salsa cremosa con nata para una presentación más suave y festiva.
  • Salsa ligera con caldo y aceite para destacar el sabor del bacalao.
  • Salsa de tomate y piquillo para un resultado más intenso y casero.

Coloco los pimientos en una fuente, los cubro con la salsa y los caliento en el horno a 180 ºC durante 10 o 12 minutos. Si la salsa está muy espesa, añado una cucharada de caldo antes de hornear. No conviene gratinarlos demasiado, ya que la piel del pimiento se reseca con facilidad.

Errores habituales y formas de evitarlos

El fallo más común es trabajar con un relleno demasiado blando. Suele ocurrir por no escurrir el bacalao o por añadir la leche demasiado deprisa. Si la masa no sostiene su forma al enfriarse, la solución es cocinarla unos minutos más a fuego bajo, removiendo constantemente.

Otro problema frecuente es que los pimientos se rompan al manipularlos. Yo los saco del tarro con cuidado, retiro las semillas que queden dentro y los dejo escurrir sobre papel. Si alguno viene abierto, lo reservo para la salsa y utilizo los ejemplares más enteros para rellenar.

También conviene evitar el exceso de sal. El desalado no siempre es idéntico y las conservas pueden variar. Probar el relleno antes de corregirlo es una costumbre sencilla que cambia mucho el resultado.

Si preparo el plato con antelación, relleno los pimientos y guardo la fuente en el frigorífico durante un máximo de 24 horas. La salsa puede conservarse aparte. Para servir, dejo que la fuente pierda algo de frío y la caliento suavemente, añadiendo unos minutos si es necesario.

También se pueden congelar, aunque la textura del pimiento será algo más delicada al descongelar. En ese caso, los congelo ya rellenos pero sin salsa, los descongelo lentamente en el frigorífico y preparo la salsa justo antes de calentarlos.

Con qué servirlos y qué vino elegir

Como entrante, los sirvo en un plato caliente con una cantidad moderada de salsa y un poco de perejil fresco. El pan es casi obligatorio, porque la salsa concentra mucho sabor. Una ensalada de hojas amargas, como escarola o rúcula, aporta el contraste que necesita un plato cremoso.

Para el vino prefiero blancos con acidez y cierta personalidad. Un Albariño limpia el paladar y acompaña bien la textura de la bechamel. Un Txakoli aporta más tensión y frescura, mientras que un Godello con algo de volumen funciona si la salsa lleva nata.

Vino Cuándo elegirlo
Albariño Cuando se busca frescura y un maridaje fácil
Txakoli Para aligerar una salsa cremosa
Godello Si el plato tiene una salsa más untuosa
Verdejo seco Para una versión sencilla y económica

Serviría el vino entre 8 y 10 ºC, sin llegar a congelarlo. Un blanco excesivamente frío pierde aroma y hace que el bacalao parezca más salado de lo que realmente está.

El detalle final que convierte una receta correcta en un gran plato

La diferencia no está en añadir muchos ingredientes, sino en controlar tres cosas: un bacalao bien desalado, una masa suficientemente espesa y un calentado corto. Con esa base, el piquillo conserva su dulzor, el relleno permanece cremoso y la salsa aporta profundidad sin dominar.

Yo reservaría esta preparación para una comida especial o para un domingo tranquilo, porque admite trabajo adelantado y mejora cuando los sabores reposan unas horas. Servidos templados, con buen pan y una copa de vino blanco, estos pimientos ofrecen una forma sencilla y muy española de llevar el pescado a la mesa.

Preguntas frecuentes

Si utilizas bacalao salado, déjalo en agua fría entre 24 y 36 horas en el frigorífico y cambia el agua aproximadamente cada 8 horas. Antes de cocinarlo, prueba un trozo para comprobar el punto de sal y escúrrelo muy bien.

La mezcla debe quedar cremosa, pero no líquida, con una consistencia similar a la de una masa suave de croquetas. Para lograrlo, cocina la harina un minuto, añade la leche poco a poco y deja que la bechamel espese antes de incorporar el bacalao.

Sí. Puedes rellenarlos y conservarlos en el frigorífico hasta 24 horas, mientras guardas la salsa aparte. Antes de servir, calienta la fuente suavemente durante 10 o 15 minutos, dejando que pierda algo de frío previamente.

La salsa de piquillos puede prepararse con pimientos, cebolla, caldo de pescado y nata, o en una versión ligera con caldo, aceite y unas gotas de vinagre de Jerez. Para acompañar, el Albariño y el Txakoli aportan frescura, mientras que el Godello funciona bien con una salsa más untuosa.

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Autor Esther Bautista
Esther Bautista
Soy Esther Bautista, y mi recorrido en la cocina tradicional española, explorando sus recetas y la armonía con sus vinos, suma ya 12 años. Lo que comenzó como una curiosidad personal se ha convertido en una dedicación profunda a desgranar los secretos de nuestra gastronomía, esa que se nutre de la historia y el sabor de cada región. Me fascina la manera en que cada plato cuenta una historia y cómo el vino adecuado puede elevar esa experiencia a un nivel completamente nuevo. En larotisserie.es, mi objetivo es compartir este conocimiento de forma clara y accesible, desmitificando técnicas, contrastando información y presentando las tendencias actuales sin perder la esencia de lo auténtico. Busco ofrecerte siempre contenido riguroso, práctico y que te inspire a disfrutar aún más de los placeres de la mesa española.

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